Aspiraciones

Necesito aquello que nadie puede darme, nadie conocido, nadie que esté en este lugar por ahora.

A veces siento ganas de no moverme, de quedarme quietecita en este lugar de ensueño, donde todos son de algún modo felices excepto yo. Siempre yo, la diferente, la dispar, la que no encuentra la pieza de su rompecabezas, la que se empeña en ser infeliz en este lugar…

La gente que conozco tiene aspiraciones comunes, tiene aspiraciones reales, fáciles de algún modo y yo, no soy diferente excepto que quiero algo que para otros ojos es terriblemente lejano, solo porque decidí abandonar el lugar que me vio nacer a falta de lugar donde cumplir mis aspiraciones comunes, eso es todo.

Por años, me desviví intentando encontrar un éxito que apenas palpo, que apenas se acerca a su objetivo, un éxito a cada paso, un éxito intentando que la aspiración se vuelva real, cumplir mi destino, ser parte del tiempo, no ser olvidada.

Pero olvidé que es un clásico tener éxito en soledad.

¿Puedes imaginar que fría resulta a veces la ambición? Dios me llenó de sueños, de posibilidades, me dio ambas manos llenas de dones con la finalidad de crear ese mundo a punta de sus planes, pero olvidé lo obvio cegada en el desengaño que dan la posibilidad de los sueños, olvidé mencionar el sueño mas importante por pena de ser lo que soy: una persona como cualquiera. Me veo temiendo por siempre, la inexistencia de lo que añoro y sintiendo como agujas el recordatorio constante de que la gente nunca me dará mas allá de lo que estén dispuestos a darme, lamentando el claro hecho de que cuando quiero puedo entregarlo todo sin encontrar alguien que lo quiera completo.

Me pregunto si mi alma se deshará en pedazos con el tiempo, si es así, quizá este absurdo deseo que olvidé mencionar se desvanezca o posiblemente le pediré a Dios que me cegue en ensoñaciones mas imposibles, para evitar pensar en ello.

Ojala algún día pueda reírme de estas palabras, ojala.

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Edad

Hoy fue algo raro, ocurrió algo que me permitió reflexionar nuevamente sobre todo.

El tiempo pasa.

Es obvio, pero cuando ves a un niño de secundaria hablarle a la chava que le gusta y reírse lleno de nervios al intentar hablar con ella, la nostalgia siempre viene.

Ya no estudio la secundaria, han pasado ya muchos años desde que fui aquella niña que intentó amar al hermano de su amiga. Que intentó crear un sueño, sabiendo que los sueños que se tienen en la secundaria son mas bien vanos.

Los grandes sueños se adquieren de niños, se realizan de grandes, se sufren de grandes.

Pero al ver el nerviosismo, no pude evitar recordar aquella vez en que hice lo mismo, en que te tendí la mano solo esperando que la tomarás. No lo hiciste.

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